Me mata la espera. Me trastorna absorber la capacidad infinita de mi imaginación. La reprimo. La reprimo porque las expectativas matan los momentos reales... y lo quiero vivos. Te quiero vivo. Te quiero viviendo en mí, conmigo... quizá algún día por mí... Te espero. Giro sobre el eje de mis ojos que no se fijan. Mi pupilas oscilantes que no encuentran su punto de apoyo. Que no te encuentran. Esta mirada que se quedo atrapada en la tuya. Que ha tratado, desde entonces, de aprisionarte a su antojo... de consumirte al roce de sus parpadeos... Y te siento aquí... por fin te siento aquí... y ahora es cuando temo. Y ahora es que te espero. Y ahora es que no sé si me estoy perdiendo. Ahora es que me pierdo por gusto y convicción... que me pierdo sin estar segura de que vas a encontrarme. Sin estar sintonizada con el mundo de la realidad. Sintonizada únicamente a tus latidos que me hacen seguirte. Únicamente por el placer infinito de verme en tus ojos dormidos. El placer de volver a tomar tu mano. Volver a soñar que no sueño. Soñar que mañana sera como quiero. Mañana. Quizá. Ojala... y lo oculto... y lo grito... y Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario