Hoy no llamaste. Son las dos de la mañana y, sin embargo, sigo pegada al celular. Soñando con que tu tampoco puedes dormir, que no soportas no hablar conmigo en todo un día. Que no sobrevives a la falta de mi voz... sueño que te sientes como me siento yo. Pero sólo eso. Sólo sueño.
No llamaras.
La confusión y el enojo me devoran. A veces quisiera que todo fuera claro . Que lo nuestro estuviera en el negro o en el blanco... Sólo Dios sabe como odio vivir en el gris.
Quiero saber. Saber qué sientes... qué piensas... qué quieres. Si me quieres, si me amas, si me necesitas... si me sufres como te sufro yo.
Quiero sacar las nubes que proclaman mi pensamiento.
Me derrito. Me rompo. Me desplomo.
Me desintegro en el dolor que no puedo controlar... No logro escribir. Me pierdo mirando el humo de el incienso que arde junto a mis velas gastadas... "Eres bien bruja" dirías... "Sí, pero te amo" respondería yo...
No entiendo. No logro comprender porque amándome como te amo, no corres hacia mi y cortas mi suministro diario de lágrimas.
Busco mis lágrimas y toco mi piel. Mi piel. Tuya. Tu cuerpo formado sudando sobre mi. Me sumerjo en los recuerdos y me hace pensar en todo el tiempo que ha pasado desde la última vez que te tuve en mi cuerpo... quizá eso afecto. Quizá ya no me sentías. Ya no te provocaba el deseo de devorarme. Pero... ¿por qué? ¿qué cambio?
Te amo.
Las navajas de mi pensamiento me tientan. Quiero sentir terror por el flujo incontrolable de mi vino personal. Quiero y, como no debo, muerdo mi labio con fuerza. Grito por dentro y te maldigo por no llamarme. Por no decirme que me amas. Quizá, incluso, por no amarme como te amo yo. Me duele. Me molesta mi dolor. Mis trastornos. Porque sé que conocerlos termino por asustarte, o quizá no, quizá simplemente termino por convertirme en mi Ángel Guardián... Y todos sabemos que un Ángel no quiere ser responsable del dolor. De mi dolor. Del dolor de tu protegida a la que quieres salvar.
Te tengo una noticia:
Estas despedido Ángel Guardián.
No quiero que me protejas de todo mal, quiero que me ames y entregues tu maldad a mi... sigues sin llamar.
Encapsule mis lágrimas y ahora no puedo soltarlas, por más necesario que lo sienta. Me preocupa. Una sabía mujer me dijo que si evito sentir una sola cosa, y lo logro, todo lo demás que siento, también se ira. Yo busco no sufrirte más. Y preocupa. Preocupa que algún día llegues amándome. Diciendo que el tiempo paso. No quiero que cuando, para ti, pase el tiempo necesario, para mi haya pasado tiempo de más.
Debo dormir...
Y nunca llamaste.
Ojala pudiera llorar.
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