Todo seguía. De vez en cuando se colocaba junto a su ventana para ver a las hormigas en su eterno caminar. Pero sólo hoy había reflexionado acerca de ello. Por primera vez se había dado cuenta de que, aun sin permanecer mirándolas, las hormigas seguían caminando. No hacia falta. No era un factor indispensable en la escena. No la necesitaban.
Solía sentirse especial. Sentía que su presencia marcaba de forma indeleble todo lo que le rodeaba. Nunca pensó que llegaría el día en que alguien más le quitaría esa labor. Nunca se vio a si misma como un ente reemplazable. Como un "Producto de año", de esos que mientras empiezan a existir, ya hay otro mejor inventandose. Y ahora lo era.
Le resultaba ridícula la ironía de su vida. Siendo ella tan fácil de suplantar, ¿porqué no podía ser ella el remplazo de alguien mas?... No. Se sentía sin recursos. Se sentía vacía. Y eso la hacía darse cuenta que, a diferencia de ella, el resto de los seres capaces de amar, estaban llenos.
Le resultaba ridícula la ironía de su vida. Siendo ella tan fácil de suplantar, ¿porqué no podía ser ella el remplazo de alguien mas?... No. Se sentía sin recursos. Se sentía vacía. Y eso la hacía darse cuenta que, a diferencia de ella, el resto de los seres capaces de amar, estaban llenos.
*
Todo seguía sin ella. Ya nadie la necesitaba... ni siquiera ella se seguía necesitando. ¿Porque no retirarse ahora mientras ya nadie la notaba? Sí. Este era el momento.
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